Guantes de Protección
Protección para todo tipo de trabajo.
Presentaciones y precios
| Presentación | Precio |
|---|---|
| Doméstico | $4.620 |
| Caucho Cal 25 | $5.390 |
| Poliuretano | $3.960 |
| Carnaza | $8.525 |
Precio final: no se le suma IVA. En pesos colombianos, sujeto a cambio sin previo aviso. El envío se cotiza aparte según zona y volumen.
Entrega en 24 a 48 horas hábiles en Bogotá y alrededores.
Sobre este producto
Guantes de protección para las labores de aseo. No son un accesorio opcional: varios de los productos de este catálogo —el desengrasante industrial, el removedor de ceras, el cloro— piden guantes de forma expresa en su ficha técnica, porque son alcalinos y maltratan la piel. Quien hace aseo todos los días y no usa guantes termina con las manos agrietadas. Además, para una empresa, entregar los elementos de protección a su personal de aseo no es un detalle: es parte de su obligación. Los tenemos en el catálogo por eso, y para que lleguen en la misma entrega que los químicos con los que se usan. Consulta arriba las presentaciones y precios. Si necesitas una talla o un tipo específico, escríbenos por WhatsApp.
¿Necesitas la ficha técnica?
Te enviamos la ficha técnica y la dosificación recomendada para tu caso. Escríbenos por WhatsApp.
Cómo elegir el que necesitas
El guante se elige por el trabajo que va a hacer, y en el catálogo hay cuatro tipos justamente porque no hay uno que sirva para todo. El doméstico es el de aseo liviano y tareas cortas: da buen tacto y es económico, pero se perfora fácil y no es el indicado para manipular concentrado. El de caucho calibre 25 es el más grueso de los cuatro y el que conviene para el trabajo con químicos y, sobre todo, para trasvasar o diluir producto concentrado desde una garrafa, que es el momento de mayor riesgo de salpicadura. El de poliuretano está pensado para destreza y manipulación en seco —recoger, ordenar, mover material— y no para meter la mano en solución química. La carnaza es para trabajo pesado y objetos ásperos: jardinería, escombro, manejo de canecas; no es un guante para líquidos. La regla práctica: entre más concentrado el químico, más grueso el guante, aunque cueste destreza.
Cuánto dura y cuándo cambiarlo
Un guante de aseo no dura "hasta que se rompa": dura hasta que pierde la barrera, y eso pasa antes de que se vea el hueco. Cámbialo cuando notes que se puso rígido o pegajoso, cuando cambió de color en las yemas, cuando huele al producto que manipulas aunque esté lavado, o cuando se estiró y ya no ajusta en la muñeca. Después de cada turno se enjuagan por fuera y por dentro y se dejan secar al derecho, nunca al sol ni sobre un radiador: el calor reseca el caucho y lo agrieta. Guardarlos húmedos y hechos bola es lo que los daña más rápido en la práctica.
Los errores que salen caros
El error más común es usar un solo tipo de guante para todo el turno, incluyendo el trasvase de concentrado. El segundo es lavarlos por fuera y guardarlos con el interior húmedo: la humedad atrapada los degrada y además vuelve el guante un problema de higiene para la mano. El tercero es seguir usándolos después de un pinchazo pequeño "porque casi no se nota" — un guante perforado es peor que ninguno, porque retiene el químico contra la piel en vez de dejarlo escurrir. Y el cuarto es comprar siempre la talla más grande para que le sirva a todo el personal: un guante suelto se engancha, se sale al agarrar y termina causando el accidente que venía a evitar.
Preguntas frecuentes
¿Qué guante uso para trabajar con cloro?
Para el aseo con producto ya diluido, el doméstico cumple en tareas cortas. Para trasvasar o diluir el concentrado desde la garrafa conviene el de caucho calibre 25, que es el más grueso del catálogo: ahí el riesgo de salpicadura directa es mayor.
¿Cuál es la diferencia entre el de poliuretano y el de caucho?
El de poliuretano está pensado para destreza y manipulación en seco; el de caucho calibre 25, para el contacto con químicos. Usar el de poliuretano para meter la mano en solución química es el error de elección más común.
¿Cada cuánto se cambian?
No por calendario, sino por señales: rigidez, pegajosidad, cambio de color en las yemas, olor persistente al producto, o pérdida de ajuste. Cualquiera de esas indica que la barrera ya no es confiable, aunque el guante se vea entero.
¿Se pueden lavar y reutilizar?
Los de aseo sí, si se enjuagan por fuera y por dentro y se secan al derecho en zona ventilada, lejos del sol y del calor. Lo que los arruina rápido es guardarlos húmedos, hechos bola y dentro de una bolsa cerrada.
¿Sirve cualquier talla?
No. Un guante grande se engancha y se sale justo cuando estás agarrando algo, y uno apretado se rompe en la costura. Vale la pena manejar dos tallas para el personal en vez de una sola "que le sirva a todos".